domingo 2 de mayo de 2010

La primavera ha llegado a la ciudad


Ayer comenzó la primavera oficialmente, al menos para mí. ¿Por qué? Porque empecé con la medicación para la alergia.
La primavera, lejos de todos los tópicos de "llega el calorcito" y "el campo florece", es la peor de todas las estaciones.
- La alergia llega con una fuerza arrasadora: un día te encuentras genial, y al siguiente quieres que los buitres te coman los ojos para dejar de sentir escozor en ellos.
- El tiempo se vuelve loco: por la mañana un calorazo de morirse y por la noche rasquilla de la de "esto no es ná" pero que al día siguiente te pasa factura fijo.
- Cambios de ropa engorrosos: para la de invierno ya no hay cabida, para la de verano es demasiado pronto. Consecuencia de esto es que tanto a los frioleros como a los calurosos se los mira con malos ojos porque nunca están vestidos de acuerdo a lo que conviene.
- Los exámenes a la vuelta de la esquina: pero claro, ¿quién puede estudiar cuando le lloran los ojos y está drogado a base de cetirizina y demás tontadas?

En resumen: estoy deseando que llegue el verano.